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Migrar un sistema viejo sin frenar la operación
Apagar el sistema anterior de golpe un fin de semana largo es la forma más riesgosa de migrar.

La migración clásica es un viernes a la noche: se apaga el sistema viejo, se pasan los datos, se prende el nuevo y el lunes la empresa trabaja con otra cosa. El problema de ese esquema es que no tiene margen. Cualquier cosa que aparezca el lunes a la mañana se resuelve con la operación parada.
Correr los dos sistemas en paralelo
Durante unas semanas los dos sistemas reciben la misma información. El viejo sigue siendo el que manda y el nuevo se usa para comparar. Cuando los números de los dos coinciden durante varias semanas seguidas, el nuevo está listo para tomar el control.
Migrar por partes
Rara vez hace falta mover todo junto. Se puede empezar por un módulo con poco movimiento, ver cómo se comporta con datos reales y seguir con el siguiente. Cada etapa se puede dar marcha atrás por separado.
Los datos viejos nunca están tan limpios como parecen
Clientes duplicados, campos que en algún momento se empezaron a usar para otra cosa, fechas cargadas a mano con tres formatos distintos. Todo eso aparece en la migración de prueba, que es el momento barato para resolverlo.
Dejar el sistema anterior prendido un tiempo
Aunque sea solo para consultar. Cuesta poco mantenerlo disponible y evita el problema de tener que buscar un comprobante de hace dos años en una base de datos que ya no existe.

